Formación docente y Currículum (asignaturas/áreas de conocimiento)
La educación está desconectada del mundo real y su mayor problema es la falta de formación del profesorado. Según SanMartín (2015) existen 5 problemas del profesorado español:
- La selección: En países como corea del sur, singapur, finlandia optan a la profesión profesor los alumnos más brillantes y sin embargo en España buena parte elige la profesión porque no han podido acceder a otra mejor. El sistema no es capaz de seleccionar a los mejores para el puesto.
- Aislamiento: Un profesor no puede actuar solo tiene que formar parte de comunidad y equipo educativo.
- Incentivos: Mejorar retribuciones económicas y posibilidades de prosperar en la carrera.
- Liderazgo: Formación de los directores es algo fundamental.
- La formación: Requiere una actualización. También se debe abogar por la formación continua del profesorado
Este último es en el que nos vamos a centrar. Según Moreno (2015) para caer en la cuenta de que, para que un sistema educativo logre desarrollar rasgos innovadores en sus estudiantes necesita, entre otras estrategias, formar a los docentes para la innovación educativa. En un sentido amplio del concepto de formación de docentes se contempla que dicha formación habrá de estar presente al inicio de su posible incursión en la docencia y continuar a lo largo de toda su vida profesional.
La educación constituye el instrumento principal que nos enseña a desenvolvernos en el mundo. Si el contexto cambia, y las formas de aprender cambian, resulta lógico pensar que la educación también debe cambiar. Resulta necesario que su integración en los centros educativos vaya acompañada de una propuesta pedagógica innovadora. Así como unos sistemas potentes de formación permanente para capacitar y motivar a un profesorado que cumple un rol primordial en este proceso. Preparar al profesorado para el cambio se convierte, de esta manera, en una necesidad real en nuestras sociedades. (Pozuelo Echegaray, 2014)
Segun Pozuelo Echegaray (2014) somos los docentes los que debemos realizar el esfuerzo de cambiar, de aprender a enseñar de otra manera. En el escenario actual, surgen diferentes retos y oportunidades a los que la educación debe enfrentarse.
Por ello, la institución educativa debe ser transformada, coherentemente con los cambios acelerados que ha sufrido la sociedad en los últimos años. Debe asumir “una nueva cultura y estructura, tanto en la forma como en el contenido”. Sin esta renovación, la escuela no podrá educar realmente en la vida y para la vida, a las generaciones presentes y del futuro.
El primer paso en esa transformación metodológica necesaria podría ser elaborar un nuevo perfil de las funciones docentes. Los diferentes estudios en la materia arrojan conclusiones similares: hoy en día el papel de los formadores no reside en transmitir conocimientos a los alumnos, sino en ayudarles a “aprender a aprender” de manera autónoma, actuando como “mediadores” y “facilitadores” en los procesos de aprendizaje . El docente ya no es poseedor de todo el conocimiento, ya no es el motor del aprendizaje, ahora es un “guía” en los procesos de enseñanza, debiendo asumir funciones para las que, en muchas ocasiones, no ha sido preparado.
Este cambio en la concepción de la función docente exige la necesidad de crear un nuevo modelo de escuela, en la que se hace necesaria una revisión de los programas formativos, infraestructuras, organización, gestión de centros, materiales y metodologías formativas. Aspectos como la comunicación, el trabajo en grupo, el debate democrático, el aprendizaje dialógico, los procesos más que los productos, la elaboración conjunta y colaborativa de proyectos, la toma de decisiones democrática, el análisis de situaciones, deben ser incluidos en los procesos educativos. Para que el engranaje “nuevo rol docente-nuevo modelo de escuela” pueda funcionar, es necesario capacitar a los principales actores del mismo: los propios docentes. Sin la preparación necesaria, no se pueden asumir riesgos, ni esfuerzos, ni cambios.
En nuestro sistema educativo, la forma más adecuada para lograr que el profesorado en activo pueda adquirir estas nuevas competencias docentes –o gran parte de ellas- es a través de los sistemas de formación permanente del profesorado. Esta formación, entendida como el conjunto de actividades formativas dirigidas a mejorar la preparación científica, técnica, didáctica y profesional del profesorado, se reconoce legalmente como un derecho y una obligación de todos los docentes. La preocupación creciente por la formación continua de los profesores y profesoras se ha visto reflejada en una presencia cada vez mayor en los discursos políticos y en las investigaciones al respecto.
La llegada de la LOMCE ha introducido diversos cambios en la teoría y en la práctica docente, ya que uno de los aspectos que se han visto modificados son las áreas de conocimiento. Recientemente publicado el decreto 105/2014, de 4 de septiembre, que establece el currículo de educación primaria en la Comunidad Autónoma de Galicia las novedades se ven más claras. En el blog Gigas de tiza se explica muy bien todas las modificaciones en cuanto a áreas de conocimientos y materias.
Las áreas de conocimiento
Uno de los grandes cambios se asienta en la desaparición del área de conocimiento del medio natural, social y cultural para dar paso a las ya conocidas Ciencias de la Naturaleza y Ciencias Sociales que se repartirán la carga horaria de su predecesor.
A mayores, la polémica educación para la ciudadanía se queda sin puesto entre las asignaturas; y como elemento transversal, ¡¡¡no como área!!! encontramos educación cívica y constitucional, que deberá ser trabajada en todas y cada una de las disciplinas establecidas.
El resto de áreas permanece igual, con la salvedad de Valores Sociales y Cívicos, que se configura como la alternativa a religión. Gana más importancia y protagonismo que la alternativa a la religión recogida en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de Educación, pues se encuentra desglosada en este decreto en el Anexo II: Disciplinas Específicas, con sus contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje, entre otros aspectos.
La división de las materias
Si bien hasta ahora todas las materias estaban “al mismo nivel” ahora nos encontramos con tres grandes categorías: troncales, específicas y de libre configuración autonómica.
- Disciplinas Troncales: Son aquellas cuyos conocimientos deben ser comunes a todo el alumnado y deben ser evaluadas en las evaluaciones finales de etapa. Su desarrollo está mayoritariamente regulado por el Estado. En este grupo se localizan las siguientes:
- Ciencias de la Naturaleza
- Ciencias Sociales
- Lengua Castellana y Literatura
- Matemáticas
- Primera Lengua Extranjera
- Disciplinas Específicas: Estas materias ofrecen mayor control para las Comunidades Autónomas que se encargan de establecer los contenidos principales. Encontramos así:
- Educación Física
- Religión o Valores Sociales y Cívicos (a elección de padres, madres o tutores legales del alumno/a)
- Educación Artística, dividida a su vez, en educación plástica y educación musical
Disciplinas de Libre Configuración Autonómica: Suponen la mayor autonomía de las Comunidades Autónomas y los centros educativos . De manera resumida a continuación se presentan los cambios fundamentales de la nueva ley educativa.
Bibliografía
- Moreno, M. G. (2015). Formación de docentes para la innovación educativa. Sinéctica, (17).
- SanMartín, O. R.(3/11/2015). Cinco grandes problemas del profesorado español. El mundo. Recuperado de http://www.elmundo.es/sociedad/2015/11/03/5637c9dc268e3e02488b456c.html
- Pozuelo Echegaray, J. (2014). ¿ Y si enseñamos de otra manera?: competencias digitales para el cambio metodológico.

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